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sábado, 14 de julio de 2012

Treintañeras III: la que se queja de que sus padres no saben mandar un mail y ahora no sabe manejar un Smartphone

(Texto Publicado en Victoria Rolanda el 10 de julio de 2012)

Estás disfrutando de un domingo apacible con tu gata, el mate, el diario prestado del hall del edificio y el olor leña a punto de ser asado de tu vecino, cuando de pronto te encontrás delante de tu nuevo Smartphone. Súper cool, súper touch screen ¡¡¡Súper difícil de domesticar!!!

Todo comenzó cuando le aceptaste a un reverendo desconocido, símil contestadota automática, un cambio de equipo. El que tenías con pantalla ámbar ya no servía ni para despertador. Para vos con llamar y recibir llamadas era suficiente pero no. Pensar así hoy en día sería como tener delante una torta de chocolate y conformarte con la frutilla del medio. ¿Cómo conformarte con una hamaca oxidada si te ofrecen un parque de diversiones en tus manos con miles de opciones para comunicarte con el resto de la humanidad?
Así es que luego de leer el manual de instrucciones en los treinta idiomas disponibles, no podés escapar a la pregunta que toca vorazmente a la puerta de tu ignorancia: ¿Qué corno es un Smartphone?
Así es que como de Smart sólo conoces al Maxwell, el Súper Agente 86, inmediatamente volteás tu cabeza hacia la biblioteca y, con vista de rayo láser, esperás encontrar tu gastado diccionario de la primaria para que te desasne un poco. Pero no sólo no lo encontraste sino que no estás orgullosa de no saber donde quedó en medio de esa biblioteca con muchos libros leídos, otros tantos sin leer y la Tablet en medio, mofándose de tener guardados muchos mas libros de los que serás capaz de leer en un vida.No encontrarlo te da la inevitable nostalgia treintañera, esa que también puede aparecer a los veintipico. Nostalgia de cuando buscabas una palabra por la primera letra, luego por la segunda y tercera  hasta que la encontrabas y luego, una vez aprendida, leías los significados de las palabras aledañas sólo por curiosidad y poco también para no terminar la tarea que siempre era aburridísima.

Fue en ese preciso instante en que el Smartphone comenzó a bailar antes tus narices cantando a cappella y recordándote la  pregunta y entonces te diste cuenta de algo que inevitablemente marca con sello de fuego esto de ser treintañera: podés buscar el significado de Smart Phone en el mismo phone, o sea, en tu mismo teléfono. ¡Increíble! Para cuando te diste cuenta de esto del asado de tu vecino sólo quedaron cenizas. Solo resta hacer un sincero mea culpa con una firme promesa de ayudar a tus viejos a prender la compu y mandar mails por el resto de tu vida

lunes, 25 de junio de 2012

Treintañeras II: La que tendría un hijo y en cambio adopta… lo que sea

(Texto Publicado en Victoria Rolanda el 18 de junio de 2012)

 “Me dan asco los besos en la boca”, decías a los diez y a los quince los buscabas como loca y se te hacían la figurita difícil si eras la gordita cuatro ojos, la traga chupa sirios o la buenuda obrera de las tareas del chico bonito de turno.
“Solo me interesa la carrera. Quiero focalizarme en meter todas las materias” decías a los veintiuno sin olvidar que te aburrían hasta el hastío las publicidades de pañales y aceites para la colita y a los treinta fuiste capaz de dar por finalizada la carrera sin haber cruzado la línea de llegada y no tendrías un hijo ya ya ya, pero las vidrieras de ropa para bebés comienzan a parecerte súper cancheras.   

Y es que a los treinta y pico sos capaz de reír con la sonrisa de un bebé y luego, cuando el hechizo se rompe, mirar a todos lados para constatar que nadie se haya notado la multitud de hormonas amotinadas pidiendo a cacerolazos limpios que tengas un bebé ya o dentro de poco porque sino van a empezar a caer como moscas sin haber disfrutado de la dulce espera.
Es que si tenés novio desde hace mucho, y mucho digo un año –eso es verdaderamente mucho para una treintañera- tu viejos y/o suegros ya ni piensan en el casamiento, viajan derecho y sin escalas al pedido de un nieto no tanto porque quieran que vos tengas un hijo sino porque ellos quieren tener un nieto. Si no tenés novio el problema es doble, porque tus viejos siguen queriendo ser abuelos pero no te facilitan la búsqueda de un padre cosa que debería suceder si es que de nuevo ellos son los que quieren tener un nieto a toda costa.

Así es aunque estés en una u otra situación las ganas de ser madre te aporrea la conciencia pero quizás no es el momento y entonces ¿Qué haces?, lo que hacemos todas: te compras una mascota o lo que es peor te enganchas con un pibe que parece una mascota porque lo único que hace es comer, mover la colita sólo de vez en cuanto, dormir y reclamar afecto cuando nadie esta dispuesto a dárselo.
No te preocupes, todas pasamos por lo mismo. Hacé una cosa, si viste un enterito de bebé re canchero compralo, no se lo muestres a nadie salvo a quien creas que se puede bancar tu hormonazo –y no solo hablo de algún mascotón de turno, también hablo de tus amigas que todavía pasan de largo en las vidrieras para chicos- y mientras tanto corre la voz por si alguien sabe de una gatita para adoptar. Por mi lado, el enterito esta guardado bajo cinco llaves, a mi gata la tengo cebándome mate mientras escribo esta columna y el mascotón cada tanto mueve la colita y yo le reclamo afecto.