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martes, 22 de diciembre de 2009

366 días con Él

El día en que vos dijiste T.A tu relación cambió. Tal como cuando necesitaste el medio kilo de helado en un mismo recipiente, cambió de una manera radical.

183 días antes del T.A

La historia comenzó por casualidad. Vos estabas sin ánimos de conocer a nadie. A nadie que te vaya a complicar demasiado ese tipo de vida de la que estas orgullosa de llevar, simplemente porque responde a tus deseos mas profundos, necesidades y costumbres, esa vida nacida como por revancha de esa otra que dejaste que alguien construyera por vos. Ese tipo de vida que soñaste mucho tiempo y que por muchos años no te permitiste hacer realidad hasta ahora, momento en el que también te preguntas, para variar otro mas de tus cuestionamientos: ¿cuantos tipos de vidas uno podrá vestir mientras se vive una sola?.
No le diste demasiado crédito al encuentro porque se presenta como cualquier otro: frases usurpadas de sobres de azúcar endulcorada, cruces de miradas, risas a medio camino entre lo libidinoso y la ternura, en resumen, un sin fin de acciones estereotipadas en cadena que invariablemente terminan funcionándole a él, que una vez mas se levantó una minita y a vos que una vez más te dejás llevar por tu libido en alza hasta el punto de que nuevamente estas sonriendo frente a una pregunta en forma de mensaje de texto calentito recién salido de su celular: ¿Salimos?
Entonces el poder de los Gemelos Fantásticos se activa, pero no para convertirte en cubo de agua, sino en una excelente estratega, experta en manejo de tiempos y modos de respuesta a este tipo de invitaciones, la experiencia te susurra al oído que en este tipo de situaciones hay dos maneras de reaccionar: uno, le contestas al toque sabiendo que él se va a dar cuenta de que estás esperando su contacto mas que el delivery de comida casera hecha fuera de casa amigo de solitarios incapaces de cocinarse o ,dos, te haces la que no te importa ese mensajucho recibido en medio del ultimo capitulo de Sex and the city y aún sabiendo que él se da cuenta que te estas haciendo la Diosa pero que vas a caer tarde o temprano, le contestas al otro día a la hora after office, ese momento del día que pareciera que le contestas porque es tu ultimo plan sin que el susodicho se de cuenta que es tu único plan. Aclaración para las chicas: la invitaciones a salir de ninguna forma se contestan a la mañana del día siguiente, porque deschabás al toque tus altísimas ganas de estar con él o con alguien (que no es lo mismo) y luego es dificilísimo limpiar tu imagen de Sola Desesperada. Aclaración para los chicos: si reciben una contestación a la mañana, no necesariamente ella esta muerta por vos, quizás el mensaje lo tenía en la bandeja de salida y se envió sin previa orden. Chicas: aunque estemos recalientes con el muchacho en cuestión lo ultimo que se pierde es el Glam (de Glamour: termino acuñado en la Bolu Sosaiety para describir la condición de fashionista pelermitano venido a menos con aires de venido a mas) y a lo que primero se culpa es a la tecnología (palabras dichas con cara de nada: Hay no se que pasó, te juro que nunca apreté Send o que raro nunca me llegó el mensaje en el que me decías te quiero… estos teléfonos cada día vienen peores).
Volviendo al tema, el problemón es cuando el Modo On: Diosa No Me Importa Nada te sale mal que es cuando él no contesta y la salida se frustra, ahí te querés matar, porque claramente él tomó la rienda de la situación y vos vas volver a ser la Cenicienta que eras sin siquiera haberte probado el zapatito de cristal.
Asi es que amigas mías, en estos casos, recomiendo Modo Off: D.N.M.I.N, por lo menos esta hasta que se inaugure la agenda diaria de salidas. Pero esta vez todo salió bien, tu plan se concretó, el te llamó y lo que siguió fue lo de siempre: taxi en tu puerta para llegar por tus propios medios al lugar (Me pregunto porque perdieron la costumbre de pasar a buscarnos), cena, tragos que van y vienen, comentarios político-sociales livianos, tanto como para no terminar confrontando, muestras gratis de besos tanteadores de reacciones que tienen por objetivo diagnosticar si todo da para que termine en un único lugar: su cama.
La primera cita fue buena, la segunda muy buena, la tercera excelente y asi sucesivamente hasta que la relación se fue extendiendo en el tiempo casi sin pensarlo: llamados diarios, mensajes de texto, de voz, de él, de tus amigas preguntándote como va todo, de tu amigo gay que ya se puso celoso, de tu psicóloga preguntándote porque no vas mas, ¿para que voy a ir si mi problema era la soledad y ya es un tema solucionado?, acordate que habíamos resuelto en la sesión numero doscientos cuarenta que o me compraba un perro o me conseguía un novio, bueno, el perro me salía muy caro de mantener, el novio en un principio no. Llamados de tu tía preguntándote si te cuidas, de tu papá que por décima vez te pregunta de donde es, de que trabaja y que pretende de su vida y de tu mamá que insiste que vayas despacio, porque no quiero que te vuelvan a lastimar, acordate de tu ultima relación, te pido por favor, que después me partís el alma cuando te veo llorar por los rincones de la casa, y de tu hermano que te dice, mira que si ese boludo te lastima, lo mato, posta te digo, lo mato y que me vengan a buscar después.

Aún con todo esto, la relación se dio naturalmente, asi como si nada: no pasaron por la boludez inicial, esa que llaman enamoramiento y que caduca a los tres meses salpicándote de pura realidad cuando se rompe. Esa cruda realidad que esta ahí todos los santos días frente a tus ojos diciéndote cínicamente por lo bajo “luego no me digas que no te avise”,¿Pero porque no hablará más fuerte? Nunca la llego a escuchar y asi estamos.
De siete días de la semana cinco lo pasaban juntos (a propósito de esto, tengo un amigo que tipifica el grado de compromiso dentro de una relación amorosa en base a un calculo de porcentajes entre el total de días que tiene una semana y la cantidad de días que la pasas con él, en este caso en particular, la relación arroja un 71,43%: estas jodida, nena anda pensando en salir mas con tus amigas, ir al cine sola o rajar del planeta porque estás al borde del compromiso, no digas que no te avise (yo soy mas copada que la Cruda Realidad).
Como decía, todo se fue dando tan naturalmente como aprender a caminar, a hablar, como aprender a tomar mate sin quemarte, como aprender a decir te quiero a un amigo, abrazarlo y no sentir vergüenza. Asi como quien no quiere la cosa, te encontraste haciendo aquellas cosas que nunca pensaste que ibas a hacer por, y no digo un hombre, por alguien: mandarle mensajes de buenos días, mandarle mensajes de buenas tardes, de buenas noches y hasta de buenas madrugadas y esperar los suyos, cocinar más de dos noches seguidas luego de haber trabajado doce horas completitas, lavar no solo los platos de la cena romántica sino los que él tenia acumulados y que no pensaba lavar, desayunar en su casa mas veces que en la tuya bancándote no hacerlo con tus galletas de arroz con dulce de tomate y queso crema; armar un cumpleaños sorpresa multitudinario cuando para el tuyo ni una torta te dignaste a hacer, entre otras tantas inexplicables reacciones nacidas de vos, una persona que ya pocos reconocen. Tanto es así que hasta tu nombre propio cambió en esa afán que tienen las parejas de ir modificando la forma de nombrarse: desde los diminutivos de los originales por DNI, pasando por ridículas onomatopeyas hasta llegar al camino sin retorno de los nombres de animalitos (claro motivo de risa de tu amigo gay celoso y de tus amigas a las que les parece muy simpático). Todo esto alternado con un compilado de escenas de amor hollywoodenses: viajes, mágicas noches de amor a la luz de las velas, bailes de cuerpos cercanos, real interés en tus opiniones acercas de sus temas mas íntimos, confesiones de miedos, de tristezas y alegrías, mañanas de silencios y de conversaciones, risas al verte con un pijama improvisado entre un pantalón y una remera de algodón tres veces vos, cepillos de dientes ocupas de baños, ya no ajenos.
Cada silencio, cada palabra, cada historia que te leía o inventaba tenían la enorme generosidad de crear un mundo perfecto ahora a tus treinta abriles.

Un domingo que se perfilaba como cualquier otro, de esos en que cada uno se separa para visitar a sus respectivas familias, momentos antes de cruzar el dintel de su puerta algo pasó, no te preguntes como, pero algo se confundió entre la turbulenta libido en estado de ebullición y un sentimiento en estado de sublevasión: Te Amo.

(Silencio)

Ouch. Te juro que se me escapó, no lo quise hacer, lo juro. Pero te dije que no tenias que decirlo tan pronto, si venias bien diciendo un cálido te quiero: vos le decías te quiero, el te respondía te quiero y ya, todos felices comiendo perdices aunque sin zapatitos de cristal.¿Porque tenés que complicarla con el inhibidor de hombres tipo gas pimienta: Te Amo. ¿No te das cuenta que no pueden resistir la frase? Claro a vos se te escapan las palabras así como así y yo soy el que termino destrozado, llorando por los rincones de la casa de tu vieja, del diván de nuestra psicologa y del asiento del cine un sábado por la noche. Siempre lo mismo, no aprendes mas: o lo decís sin sentirlo solo porque el otro lo dijo primero como cuando tenias veinte, o se te cae así como así, creyendo que el mundo esta preparado para escucharlo. Ahora, nena agarrate porque o sale corriendo o se queda, y si se queda querida ahí te quiero ver.

CONTINUARÁ LA PRÓXIMA SEMANA... (lo juro, esta vez no voy a tardar tanto en postear)