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miércoles, 23 de noviembre de 2011

El historial de internet te salva o te incrimina

(texto Publicado en Victoria Rolanda el 21 de Noviembre de 2011)

Hay muchas maneras de saber si vos amás a tu novio. Solo algunas para saber si realmente él te ama a vos. Pero solo un método infalible para saber si te engaña: investigar el historial de internet. Y si no me creés, leé la historia que sigue.

Sábado por la tarde. Él mirando un partido de la B Nacional. Vos que lo mirás desde el escritorio preguntándote si es real que le interese un partido al que le faltan segundos para terminar y lo único divertido fue el perro que entró a la cancha y anotó un gol en contra. Mientras tanto aprovechás el estado de hipnosis de él para vestirte con el sobretodo del Inspector Gadget y tomar el toro por las astas, o mejor, darle alas al bichito de la duda e investigar cuál es la razón por la que desde hace un tiempo tu novio se parece más a un amigo lejano que a un futuro marido.

Prendés la compu, con lupa mano y pipa en boca, y vas abriendo una por una las páginas en las que él entró en las últimas horas. Vas armando la posible escena de un crimen que intuís que cometió y del que todavía es inocente hasta que el historial de internet demuestre lo contrario. Y entonces cuando estás a punto de afirmar que necesitarías asistir a un grupo de Celosos Anónimos, encontrás una posible prueba que lo incriminaría: un listado infinito de páginas para visitar la Isla de Tonga, webs de pasajes aéreos y resorts siete estrellas y dos planetas. ahi es cuando te preguntás si estás siendo mal pensada. Quizás todo forme parte de una sorpresa para el aniversario número quince. Pero eso es solo la punta del un iceberg tan grande como el que hundió al mismísimo Titanic. La ventana de su chat mal cerrado comienza a titilar bajo el nombre de Sandra Aguilar, quien escribe con adjetivación claramente centroamericana, una frase tan hot que hasta te sonroja, aún cuando en alguna ocasión bailaste muy hot a lo Kim Basinger en Nueve semanas y media tras la persiana del balcón. Obviamente, te das cuenta que no es la madre, ni la hermana, ni tampoco la prima del interior que de hot no le queda ni la intención.

Las piernas te comienzan a temblar. Te quitás la pipa de la boca, alejás la lupa y se desabrochás algunos botones del sobretodo que comienza a sofocarte. Mientras te preguntás si S.A. – el uso de iniciales quitan identidad humana al enemigo- será la jefa de la sede brasilera de la empresa en donde él trabaja, la ventana titila nuevamente esperando una respuesta del que en poco tiempo, si no demuestra su inocencia, será victima de un crimen pasional. Como no querés lucir traje a rayas ni mucho menos pasar tus últimos días en un monoambiente enrejado, llamás a Laura, íntima amiga tuya y compañera de trabajo de él que sigue haciendo desuso de sus factultades frente a la TV.

-Che, Lau ¿La empresa en donde trabajan tiene sede en centroamerica, tenga una Jefa que se llame Sandra Aguilar y se conecte por chat con sus empleados un sábado por la tarde?

- ¡No, Mary, sos cornuda!