Se ha producido un error en este gadget.

Translate

martes, 20 de octubre de 2009

Cucarda de Oro al Hombre Perfecto

Evitaríamos comer chocolate cuando nos viene, dejaríamos que nos cambien de canal en medio de nuestra serie favorita, entregaríamos lo más preciado que tenemos: el alma para unas, para otras… otra cosa con tal que la etapa del enamoramiento perdure eternamente aunque sepamos que es sólo una licencia verosímil en los cuentos.

Cuando se rompe esa burbuja en la cual flotamos por unos pocos pero fantásticos meses nada es igual. Como ese florero que rompí cuando todavía era Barbarita y que mi vieja nunca pudo arreglar. Aquel que terminó siendo ese objeto detestable confinado en el lugar mas oscuro de la casa, rincón a donde se destierran las cosas que no se quieren tirar por su valor afectivo, pero que no dejan de ser, objetos indeseables como todos los que rompí después: platos, copas, ceniceros, la Barbie tropical de mi hermana, el botón del baño, el secarropas y un cisne blanco con cabeza negra, el peor souvenir que recibió mi vieja en toda su vida (ese lo rompí en total uso de mis facultades destructivas).

Mientras dura el enamoramiento él te mira y para vos sale el sol; en lugar de caminar flota en el aire; sonríe y aunque tenga los dientes torcidos, suenan las campanas; hasta estas palabras cursis te parecen pura poesía.

Estamos convencidas de que son saludables para la pareja, esos pequeños momentos que pasa con sus amigos, mirando, jugando, discutiendo y hasta llorando por el fútbol, deporte tan divino y saludable que hasta lo juega en la Play Station, esa fabulosa máquina que te regaló pesando en que te gustan los entretenimientos cibernéticos, a vos que solo jugás al Wonder Boy y perdés en el segundo nivel o que los fantasmitas del Pacman te parecen tan simpáticos que preferís correrlos vos a ellos.

A la hora de los llamados, los del él son los más esperados, divertidos e inteligentes. El Call Id te parece la mejor herramienta nunca antes inventada, porque, aunque luego te corte inesperadamente porque le entró un llamado de su jefe, te alegra el día: él te llamo, pensó en vos y marcó tu número, buena señal.
Esperás esos llamados a toda hora: no importa que sea temprano por la mañana, cuando todavía saboreas resacosa todos los tragos que tu amiga deprimida te hizo tomar para ahogar sus penas, que no las tuyas. Atendés hasta dormida aunque sepas que vas a quedar como una mamerta porque no se te va a caer una mísera idea brillante para retrucarle a sus sagaces contestaciones matutinas mientras pensás en que porque estará tan despierto a esta hora de la mañana y te volvés a dormir con una sonrisa.
Cueste lo que cueste, una atiende, aunque mucho cuesta cuando tenés que salir de tu cálida cama para atravesar el frío polar de toda tu casa porque te olvidaste el celular en el living. Cuesta a pesar de que una vez que atendiste, solo te dice: mi amor solo te llamaba para desearte un buen día y corta.
Lo único que el enamoramiento no puede anestesiar es esa yegua que todas llevamos dentro cuando tenemos sueño y queremos dormir, ésa que esta convencida de que no tendrías que haber atendido y que él no tiene derecho a sacarte de la cama y menos cuando la estufa no te anda. Esa yegua relincha diciéndote que porque mierda no te habrá escrito un mensaje de texto y así evitar dirimirte entre lo atiendo o no lo atiendo. El mensaje de texto queda ahí, no se va a ir, para que lo leas cuando tengas ganas, osea cuando te despiertes por tus propios medios.
La otra parte de vos, la que le gusta domar a la yegua, descarta los mordaces comentarios porque sabe que provienen del hemisferio cerebral que hace que siempre termines sola y entonces te sentís feliz por escucharlo aunque sea el único llamado del día o del fin de semana.

Pero lo mejor que tiene y que por eso mis amigas del trabajo le otorgaron la Cucarda de Oro al Hombre Perfecto, es que tiernamente evita hablar de tu gran tema tabú: esos juegos de luces y sombras que se te generan en el pantalón de montar que, en nuestro caso, no es una prenda que la llevemos especialmente con orgullo, mas bien es una prenda que detestamos con todo nuestro ser (si estas leyendo esto y sos hombres te aclaro que el pantalón de montar es la zona superior y lateral de los muslos).
Ese detestable efecto lunar en tus zonas bajas que hasta te hace replantear el porque elegiste ser diseñador y no genetista capaz de alterar tu patrón de ADN que grita a viva voz que tenés celulitis hoy, mañana y las generaciones venideras, seas flaca, gorda, alta o baja, te hagas los tratamientos de las famosas o te dejes estar como una planta.
Hablo de ese alteramiento de los tejidos adiposos que altera también tu psiquis pero pareciera que no la de él ya que nunca hace mención del tema.
Escribirías un manual de técnicas de distracción capaces de ayudar a otras mujeres a evitar que tu pareja se convierta en el Louis Armstrong de tu culo. Aquí algunas de las mas practicadas: lo primero que haces al llegar a un telo es jugar con el tablero de luces buscando la mas tenue, te aseguras de hacer pis antes de coger para no tener que caminar los kilómetros que separan el baño de la cama, te asegurás que las sábanas estén salidas para que te sirvan de túnica romana y le proponés jugar a los gladiadores o te cubrís con la almohada aunque parezcas un koala en extinción. En los casos en que no pudiste evitar la ducha, te llenás de espuma, cual publicidad de jabón y tratas de que él pase la mayor parte del tiempo con los ojos bajo el agua mientras maldecís al electricista del departamento por no poner un dimer para que la luz sea menos buchona de lo que es.
Para lo momentos en que te tiene que ver en ropa interior, tenés que usar un calzón mas grande que el que usaba tu abuela cuando se casó y le decís que es de ultima moda en Paris, sin detallarle el año de cuando fue ultima moda.

Hablando de ropa interior, doble merecedor del premio antes mencionado, cuando tu chico no critica esa maldita costumbre que tenemos todas nosotras de tener solo tres conjuntos de ropa interior decentes y el resto una prenda de cada pueblo, esas que no combinan jamás ni con toda la onda del mundo: una bombacha de leopardo, un corpiño azul y rojo con un numero 5 tipo porrista yanqui; una tanga roja y un corpiño deportivo de Winnie the Pooh regalo de la graciosa de tu hermana pensando que es divertido verte a los 30 años con un osito gay entre las tetas y agradecé que no le regaló a tu novio el calzoncillo con una banana protector de partes bajas.

Hasta que el tiempo pasa y ese bomboncito del que estás super enganchada comienza
a actuar raro o por lo menos vos empezás a notarlo, vas repasando una a una las cosas que estuvieron sucediendo mientras vos no estabas, o estabas pero en la luna y no estoy hablando de tu culo.

En realidad tu bichito de luz, se deprime de verdad con el fútbol porque es hincha de un equipo de la D que no gana ni para sustos y por revancha se junta con sus amigos a jugarlo a la Play o Sega (o como diablos se llame). Se le cae la careta de fanático incurable del fútbol que vendería las joyas de la abuela por una firma del goleador de su equipo.
Pero vas mas a fondo y te das cuenta que te llamaba a la mañana temprano porque era la hora en que terminaba la gira con los pibes y prefería quedar bien a las 7am que a las 7pm.

Pero ahí no queda la cosa.

Lo peor de todo es que nunca hizo un comentario sobre tu tema tabú y ni hablar de tu maldita costumbre de usar el culote de las Superpoderosas para dormir.
¿Sabés porque nunca hizo un comentario? Porqué no lo notó, es mas, le dió lo mismo. ¿Sabés porqué? Porque tenía en su haber otra perra portadora de tanga hilo de coser.

Entonces ahora sos vos la amiga deprimida, la que ahoga sus propias penas en Gin Tonic con palitos salados mientras reflexionás junto con tus amigas sobre en ¿Que hombre no se va a dar cuenta que no te gustan los videos juegos cuando le preguntaste miles de veces como pasar al nivel tres del Wonder.
¿Que hombre que quiera formar una pareja transparente no va jugar a alunizar en tu trasero, plantando la bandera de la conquista?, ¿Quien con ganas de crear una verdadera relación, no se reiría de esa ridícula costumbre de usar un gaucho de cada pueblo debajo de tu ropa?, ¿Que hombre no va a compartir aquello que lo acompleja y ayudarte a que vos superes tu mambos para festejar que pueden ser felices así, al natural?

Y ahí nomás no podes evitar escuchar lo que tu amiga Miss Sinceridad tiene para decirte: Amiga, es el tipo de hombre al que no le importás.
Para:¿Cómo que no le importo?. ¿Me perdí de algo?
Y entonces recordás una frase que pasaste por alto al comienzo de la relación, en la segunda cita, mientras se clavaba una hamburguesa doble con desvergüenza simple: Conoceme, no me idealices.
Esta vez tu yegua interior, esa que te deja sola pero te defiende a veces, no lo percató a tiempo y como una tarada te das cuenta que él te avisó pero vos no lo escuchaste.

Claro, ahora te das cuenta, lo tenías que conocer pero no idealizar.

Pero ya es tarde. Tu Brad Pitt se convirtió en un Umpa-Lumpa sin un mísero chocolate, en un abrir y cerrar de ojos.

Habías creído encontrar al hombre para toda tu vida pero lo único cierto es que encontraste la manera de que el próximo sea el hombre para el día a día que, sin idealismos pero con conocimientos y licencias permitidas, quizás comparta su panza con tus pantalones de montar.

Y haceme caso, dale bola a tu yegua interior de la que tenes mucho que aprender.

7 comentarios:

  1. Me encanto Barbi!!! me hiciste sonreir..me gusta mucho como escribis!!! Y las verdades que decis, las metaforas...todo!! jaja GROSA!
    (esta bueno porque escuchaba tu voz cuando leia y eso le da mas onda)

    sami.

    ResponderEliminar
  2. Muyyyyyyyyyyyyyy bueno!!!, me senti super identificada, con eso de idealizar hombres...pufffffff, si lo hacemos a menudo, cansada de besar sapos pensando se convertiran en el principe que añoramos, fantaseamos y hasta creemos poder convertir en tal al morsa que tenemos en frente---ajjajaja, Esos que decis no les importamos, son aquellos, que quizas en algun momento de lucidez(si los tiene..)se den cuenta la mujer que dejaron pasar, a cambio de una simple tanguita roja y por sobre todo..barata..;)
    Besotes Amiga!!
    Denise

    ResponderEliminar
  3. Hagamos una movida Pro Wonder Boy y Contra Perras entangadas!!!
    Gracias chicas por sus halagos. De verdad que disfruto mucho escribiendo, sobre todo porque esta llendo de guiños personales. Que alguien lo lea me pone muy feliz. Besos!!!

    ResponderEliminar
  4. AY BARBARUCHI.. ENTRE LIBROS LLENOS DE NUMEROS ES LO MEJOR QUE LEI EN EL DIA Y CASI LO UNICO QUE ME HIZO REIR A CARVCAJADAS! MUY BUENO NEGRITA! BESOS

    ResponderEliminar
  5. Supongo que este ultimo comentario, por lo de los libros de numeros y por tu negrita es la linda de Yami... Gracias!!! Loco esto me esta gustando!!! me pone feliz hacerles sacar una risa!!! mision cumplida entonces.... las quiero

    ResponderEliminar
  6. voto por el dia a dia... eso si proba de cambiar la salsita por la bachata, ahi no interesa los pantalones de montar ni las panzas.

    ResponderEliminar
  7. coincido plenamente!!! aunque una salsita bien bailada tambien disimula todo!!!

    ResponderEliminar

Dejá tu comentario que será respondido a la brevedad.