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lunes, 28 de mayo de 2012

Treintañeras I: La soltera post-casada

(Texto Publicado en Victoria Rolanda el 28 de mayo de 2012)

Somos muchas. Somos tantas como las que hayamos nacido hace treinta y pico de años. Tantas como querramos ser, como seamos. Pero… ¿cómo somos las que tenemos treinta o ya no pasamos hasta de esa raya?

Yo soy lo que soy
Si luego de leer este titulo no estás tarareando la famosísima canción de Sandra, devenido en himno del orgullo gay, pero que nos viene de perillas, con los pelos batidos y el cepillo en la mano haciendo de micrófono es que no tenés treinta pero igual podes leer esta nota porque quizás se transforme en el DeLorean que te transporte hacia lo no quieras ser en tus futuros treinta y pico. Antes de seguir necesito anclarles que nada esta más lejos de mis costumbres el encasillar a las personas en arquetipos, porque tal como decía Sandra somos lo que somos pero está claro que todas, absolutamente todas, nos parecemos en algo y eso es lo que a la vez nos une.
Asi es que intantaré, en esta primera entrega a la que le seguirán otras cuatro, describir a por lo menos cinco tipos de mujeres que fuí, que seré o que fueron o serán todas las mujeres que me rodean.
Vuelvo a advertir, haré esto aún a riesgo de ser linchada por aquella de treinta que no se identifique con las que describiré en este preciso momento.

La soltera post ¨casada¨
Es una de nosotras que no estuvo casada pero así le decían porque estuvo de novia por muuuchos años -en este caso las reiteradas U hacen al caso-. Cuando digo muchos son mas de cinco, aunque para mí mas de uno es muuucho con las mimas cantidades de U. Es aquella que es encuentran muy a menudo tanto, que en un grupo de cinco, dos hacen un porcentaje muy alto -le chiste de la U me tienta de nuevo, pero se que ya no da gracia- y en una votación de temas femeninos candentes hacen que peligre el resultado final. Es, en realidad, un tipo muy común entre nosotras si es que tuvo la suerte no tan común de conocer a un hombre sensato, buen mozo, divertido, inteligente, caballero, de buena posición económica y amigo de la familia y los animales a los diezypico, porque a los treinta una pareja larga, que haya funcionado y fracasado luego de muchos años solo pueden gestarse en la secundaria, ya no en la primaria porque la que le haya pasado lleva a cuestas dos divorcios pero también lleva a cuestas, felizmente, dos separaciones de bienes, o sea que en el dormitorio tiene una televisión de tubo de uno y una VHS de otro –quizás para la próxima separación de bienes puedas ligar un HD 3D full cinco puertas-. Así es que este tipo de nosotras, luego de haber abandonado los boliches a muy temprana edad, ahora le exige a la luna que no duerma o que techen Buenos Aires y necesita bajar un cancionero para entender las unifacéticas canciones de la nueva movida del reggaetón para, estar a la moda y perrear en la pista de la disco mas canchera. Si sos una de ellas, te admiro, si no sos y tenés alguna cerca, decile que la admirás por haber sabido llevar una relación tantos años, abrazala y decile que no pare de disfrutar lo que no disfrutó porque en cualquier comento se topa con otro que aunque sólo tenga una de las características del anterior, seguro que volverá a abandonar las pistas y quizás a los cuarenta y pico con un HD bajo el brazo y dos hijos, el reggaetón haya pasado de moda y tenga que aprender otro ritmo nuevo.

No te pierdas la próxima entrega con una nueva descripción de tipos de Treintañeras. Igual a vos, igual a mí, igual a todas.